Teñir con alubias negras: Experimentación en frío y en caliente
Las alubias negras, además de ser un alimento, esconden más secretos. Al dejarlas en remojo liberan un color intenso, entre azul y violeta, que inevitablemente despierta una pregunta: ¿qué ocurre si llevamos ese color al tejido?
Así empezó esta experimentación. Quería observar cómo se comportaba el color de las alubias negras sobre fibras textiles y, sobre todo, comprobar qué diferencias aparecían al trabajar en frío y en caliente.
El resultado fue mucho más amplio de lo que esperaba: azules, grises, verdes, rosas y malvas surgieron de una misma materia tintórea.
En este artículo comparto todo el proceso y los resultados: desde la preparación del baño hasta las pruebas con distintos modificadores, pasando también por algunos errores que me ayudaron a entender mejor cómo se comporta este color.

Preparar el baño de alubias negras
Para preparar el baño utilicé una proporción de 250 g de alubias negras por 2 litros de agua, cantidad con la que trabajé posteriormente sobre 100 g de tejido previamente lavado y mordentado con alumbre.
Las alubias negras no necesitan calor para empezar a liberar color. Al dejarlas en remojo, el agua va adquiriendo poco a poco esos característicos tonos violetas y azulados.
En una de mis primeras pruebas prolongué el remojo durante tres días pensando que una extracción más larga podría aportar más color. El resultado fue otro: las alubias comenzaron a fermentar, generando un olor muy intenso y alterando el baño.
A partir de esa experiencia reduje el tiempo y trabajé con un remojo de aproximadamente 12 horas, suficiente para obtener un baño cargado de color sin llegar a ese punto de fermentación.

Teñido en frío vs. teñido en caliente
Una vez observé cómo las alubias liberaban su color simplemente con el remojo, quise comprobar qué ocurría al cambiar una de las variables: la temperatura.
Para poder comparar los resultados preparé dos baños independientes, utilizando las mismas proporciones de alubias y agua. En uno realicé la extracción en frío y, en el otro, apliqué calor desde el inicio.
Extracción y teñido en frío
Para el primer baño dejé las alubias negras en remojo durante aproximadamente 12 horas. Después las retiré e introduje el tejido previamente mordentado en el líquido obtenido, donde permaneció otras 12 horas sin aplicar calor.
El tejido pasó por tonos lilas y violetas hasta obtener finalmente un azul grisáceo suave.
Teñido en caliente
Para la segunda prueba preparé un baño nuevo. Después de dejar las alubias negras en remojo durante 12 horas, calenté las alubias junto con el agua durante 30 minutos, procurando que el baño no llegara a hervir.
A continuación, retiré las alubias e introduje el tejido mordentado en el líquido obtenido, manteniéndolo 30 minutos con calor, también sin llegar a ebullición.
El resultado fue muy diferente al del proceso en frío: el tejido adquirió un tono gris, perdiendo los matices azulados que aparecieron en la otra prueba.

Modificadores: un mismo tinte, nuevos colores
Una vez obtenidos los primeros resultados, quise llevar la experimentación un poco más lejos. ¿Qué pasaría si modificaba el pH del baño o incorporaba hierro?
Para comprobarlo, dividí los tejidos teñidos en pequeñas muestras y probé cuatro modificadores: hierro, ácido cítrico, bicarbonato sódico, carbonato sódico.
Los cambios fueron casi inmediatos:
- Hierro: oscureció las muestras hasta obtener grises profundos, cercanos al pizarra y al antracita.
- .Ácido cítrico: desplazó el color hacia rosas y malvas.
- Bicarbonato sódico: produjo tonos verdosos y grisáceos, con un cambio más suave.
- Carbonato sódico: llevó el color hacia verdes grisáceos más evidentes.

Una paleta inesperada
Lo más interesante de esta experimentación no fue conseguir un único color, sino descubrir hasta dónde podía transformarse.
Partiendo de una materia tan cotidiana como las alubias negras, el frío, el calor y los distintos modificadores dieron lugar a una paleta de azules, grises, verdes, rosas y malvas.
Como ocurre tantas veces con los tintes naturales, el resultado no depende únicamente de la materia tintórea. La temperatura, el tiempo, el pH, el agua, el mordentado o el propio tejido pueden modificar el color final. Por eso, más que buscar una fórmula exacta, esta experimentación es una invitación a observar, probar y descubrir cómo responde el color.

Antes de empezar a teñir…
Hay algo importante que debes saber sobre el teñido con alubias negras: sus colores son fugitivos. Esto significa que tienen una baja solidez y pueden cambiar o perder intensidad con la exposición a la luz y los lavados.
¿Por qué ocurre? A diferencia de otros tintes naturales más estables, los pigmentos responsables de esos preciosos azules, violetas y rosas de las alubias negras son especialmente sensibles a factores como la luz, el pH y la temperatura. Pero este tema da para mucho, así que te lo contaré con más detalle en otro artículo.
Por otro lado, esta experimentación puede ser una propuesta preciosa para realizar con niñas y niños.
A partir del color podemos explicar de forma sencilla conceptos como el pH, la temperatura, la extracción o cómo una misma materia puede transformarse según las condiciones.
Su capacidad de asombro es maravillosa. Unas alubias, agua y unos pequeños cambios pueden convertirse en azules, rosas, verdes o grises delante de sus ojos. Y de ese asombro surgen preguntas, curiosidad y ganas de experimentar y seguir aprendiendo.
Una alubia negra puede esconder muchos más colores de los que imaginamos. Solo hay que experimentar para descubrirlos.
¿Te animas a explorar el color natural?
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Super bonito e interesante. 💜
¡Muchas gracias, Vivian! 💜 Me alegra mucho que te haya resultado interesante.
Oh! Super interesante. Pertenezco a un grupo de tejedoras y tintoreras, continuamente estamos experimentando con nuestras lanas y productos que la Tierra nos regala. Llevaré esta idea a mis compañeras para q probemos co nuestros hilados y los porotos negros ( así les llamamos en Chile). Gracias por compartir tu sabiduría.
Qué bonito leerte Cecilia 💛 Me encanta saber que la idea va a viajar hasta vuestro grupo de tejedoras y tintoreras. Ya me contarás qué resultados obtenéis con los porotos negros y vuestras lanas 🌿
Gracias a vosotras por experimentar y compartir también.
Graciaaaaaaaas por compartirlo, sin duda es un universo al que le tengo muchas ganas, me frena el mordentado que seguro que es más fácil de lo que pienso.
¡Gracias, Mónica! 💛 Me alegra mucho que tengas esas ganas de probar. El mordentado al principio puede parecer más complicado de lo que realmente es, pero cuando entiendes la lógica se vuelve bastante sencillo. Justamente por eso intento compartir los procesos de forma clara y accesible. Ojalá te animes a experimentar con las alubias y me cuentes qué tal te va.
me ha encantado tu artículo. gracias i felicidades. el pasado curso experiemntamos con mis alumnos con alimentos para crear aquarela… la próxima vez, añadiré las alubias negras. gracias
¡Muchas gracias! Me alegro que te haya gustado 💛 Qué maravilla hacer acuarelas con alimentos. Las alubias negras dan muchísimo juego, sobre todo por los cambios de color que se pueden observar. ¡Espero que disfrutéis mucho del proceso! 🌿